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Gelato Bliss
Articles · Verano 2026-07-21

Qué sabores de gelato hacer en verano porteño

Frutas de enero y febrero que funcionan mejor en sorbetes y cremosos de temporada
I
Inés Crespo
Fundadora
2026-07-21
Coloridas bolas de helado en vasos con cucharas, perfectas para los amantes del postre en una heladería mexicana.

El verano en Buenos Aires es largo, húmedo y caluroso. También es la mejor época del año para las frutas de carozo y las frutillas. En Gelato Bliss, el menú de enero y febrero es el más variado del año, precisamente porque el mercado de Abasto ofrece más opciones que en cualquier otra temporada.

Duraznos blancos: la estrella de enero

Los duraznos blancos tienen menos acidez que los amarillos y un perfume más delicado. Para sorbetes, eso es una ventaja: no necesitan tanto azúcar para equilibrar y el sabor final es más limpio. Los mejores que encontramos en el mercado de Abasto llegan de productores del norte de la provincia de Buenos Aires, generalmente a partir de la segunda semana de enero.

El proceso es simple: los duraznos se pelan, se descarozan y se procesan en frío para preservar el color. Cualquier calor excesivo los oxida y los vuelve marrones. Después se mezclan con un almíbar ligero y, en nuestro caso, con jengibre fresco rallado para darle un contrapunto.

Frutillas de Coronda: más ácidas, más perfumadas

Las frutillas de Coronda, en Santa Fe, tienen fama de ser las mejores del país. Son más pequeñas que las frutillas de invernadero, más ácidas y con un perfume mucho más intenso. Llegan al mercado de Abasto a partir de noviembre y duran hasta febrero.

Para el gelato de frutilla, las maceramos con azúcar durante dos horas antes de incorporarlas a la base. Eso extrae el jugo y concentra el sabor. El resultado es un gelato de color rosado natural, sin colorantes, con un sabor que no tiene nada que ver con las esencias artificiales de frutilla.

Ciruelas Santa Rosa: el sorbete más pedido del verano

Las ciruelas Santa Rosa son una variedad de piel roja y pulpa amarilla con una acidez equilibrada que las hace ideales para sorbetes. El color del sorbete terminado es borravino intenso, completamente natural.

Las ciruelas se procesan en frío, sin cocción, para preservar el color y el perfume. El almíbar de jengibre que usamos como base es suave: la idea es que la ciruela sea el sabor principal y el jengibre aparezca apenas al final.

El menú de verano se publica todos los jueves. Si hay una fruta que te gustaría ver en vitrina, escribinos: no prometemos nada, pero sí anotamos las sugerencias.

#Verano#Temporada#Sorbete#Frutas#Buenos Aires

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